Cómo elegir una placa madre

La placa madre, es uno de los elementos más importantes de un ordenador, ya que este dispositivo es prácticamente el corazón del PC. En la placa madre van conectadas todas las demás placas, el procesador, el chipset y demás equipos que conforman el PC. Es por esta razón, que es de vital importancia elegir una placa madre que se adapte por completo a nuestras necesidades para que, de esta manera, obtengamos un rendimiento excepcional que sustente el gasto hecho en este equipo de hardware.

En este artículo, veremos algunas pautas a tomar en cuenta  y así poder elegir una placa madre que sea justo lo que necesitamos, sin tener que gastar más de la cuenta.

Placa madre

Figura 1: Placa madre

Observaciones preliminares para elegir una placa madre

Lo primero a tener en cuenta antes de comenzar el proceso de selección de una placa madre para repotenciar nuestro PC o, simplemente, para armar uno nuevo, es sin duda alguna, saber con cuanto dinero contamos o tenemos destinado para adquirir la placa madre.

En la actualidad, existe una enorme cantidad de placas madre; desde las más compactas y económicas, hasta las más modernas y sofisticadas. Por supuesto, cada una de ellas tiene un precio distinto según sus funciones, capacidad de expansión, garantía y compatibilidad con ciertas tecnologías. Podemos decir entonces, que una de los principales puntos a tomar en cuenta durante la elección es el presupuesto que tenemos destinado a la placa, mientras más cara la placa mejores prestaciones, pero esto dependerá del procesador elegido y del uso que le demos al PC. No es lo mismo un ordenador doméstico, que un equipo pensado para edición de video.

Placa madre

Figura 2: Placa madre

Otro punto a tomar en consideración es, sin lugar a dudas, el uso que le vamos a dar al ordenador, es decir, para qué tareas vamos a utilizar el ordenador. Sería un gasto innecesario adquirir una tarjeta de gama alta con compatibilidad para tecnologías más modernas y capacidad para 4 placas de video, si sólo vamos a utilizarla para redactar textos de oficina.

Podemos decir entonces, que el uso que se le dará al equipo es proporcional con el presupuesto que tenemos pautado para la adquisición de la placa madre y estos factores son fundamentales antes de escoger o seleccionar equipos, ya que serán el punto de partida para poder ir descartando equipos muy caros o muy económicos que no se ajusten a nuestros requerimientos.

Escogiendo características

Una vez identificado el uso que le daremos al equipo, es momento de comenzar la selección de características para nuestra placa madre.

Compatibilidad con el procesador

Quizás el punto más importante de la selección, es la compatibilidad con el procesador seleccionado para nuestro PC. En la actualidad, existe una gran diversidad de procesadores. Podemos escoger una tarjeta de alta gama con soporte para procesadores Core i7 o una más modesta, pero mejor adaptada a nuestros requerimientos, como una con compatibilidad para Core i3 o i5. Todo dependerá del tipo de procesador con el que contemos y el resto de características de la tarjeta.

Placa madre

Figura 4: Placa madre

Capacidad de expansión

Otra característica a tener en cuenta para escoger una placa madre, es su capacidad de expansión, recordemos que mientras más slots contenga nuestra placa madre, pues mucho mejor, ya que nos permitirá añadir placas de sonido, de video, de TV, etc. De manera que podamos ir aumentando las capacidades de nuestro equipo, sin tener que adquirir una placa madre nueva.

Soporte para memoria RAM y otros dispositivos

La placa madre a escoger debe ser 100% compatible con los dispositivos de hardware que van a formar parte de nuestro PC, como por ejemplo, la memoria RAM. Es fundamental que la placa sea compatible con el tipo de memoria escogida y pueda soportar una cantidad aceptable. Por regla general, nada por debajo de 2 GB para equipos modernos, aunque esto dependerá del sistema operativo escogido y del equipo que estemos armando.

Placa madre

Figura 4: Placa madre

Otro punto a tomar en cuenta con este tipo de dispositivos es sin duda alguna, que cuente con soporte para tecnologías emergentes, como USB 3.0 o SATA III. Claro, esto no es indispensable, pero le dará más vida útil a nuestra placa madre.

La placa madre debe soportar con comodidad las unidades ópticas y los discos duros y por supuesto a la fuente de poder, de esta manera, aseguramos un funcionamiento óptimo adaptado a nuestras necesidades.