Aumentar la eficiencia de Windows 7 – parte 1

Cuando hemos adquirido nuestro nuevo computador, seguro que lo hemos hecho con las especificaciones más altas y envidiables que alguien pueda desear.

Es decir, que seguramente pediremos una computadora con un procesador Core2Duo o más, memoria RAM de 4 GB y una memoria gráfica de 1 GB.

Con estas especificaciones, seguro que desearemos que nuestra máquina vuele literalmente, pero que por una extraña razón no llegamos a entender “el por qué” nuestra computadora sigue siendo lenta en el inicio del sistema operativo, notándose una pequeña o leve aumento de velocidad en el trabajo con determinadas aplicaciones.

Si tenemos una computadora con los requisitos que hemos mencionado en el segundo párrafo, seguramente los que estamos fallando somos nosotros, ya que bien podemos acelerar las funciones de nuestro sistema operativo de Microsoft Windows, esto modificando un poco algunas de las características del mismo, para que pueda aprovechar cada uno de los recursos que se encuentran incorporados en el equipo.

En primer lugar, debemos de mencionar previamente de que esto sólo es posible si nuestro sistema operativo lo permite, algo que tranquilamente se puede encontrar y realizar en versiones de Microsoft Windows con procesadores de 64 bits (claro que el sistema operativo también tiene que ser de 64 bits).

Suponiendo que tenemos instalado Microsoft Windows 7 y con los requerimientos que habíamos mencionado anteriormente, debemos de considerar que la opción de “ejecutar” ya no se presenta como en versiones anteriores de sistemas operativos, siendo ahora mucho más fácil poder ingresar un comando en la línea de búsqueda que se muestra al inicio de todos los programas.

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